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Carta circular del Superior General
en la solemnidad de la Inmaculada Concepción
de la Santísima Virgen María

8 de diciembre del 2006

N. 230/2006

¡Queridos Hermanos!

1. En el día de nuestra fiesta patronal dirigimos nuestra mirada hacia la Inmaculada Virgen María, nuestra Madre y Patrona. Queremos mostrarle a Ella amor filial y entrega, y además meditar el misterio de su Inmaculada Concepción. La celebración es también una ocasión para darle gracias a Dios por nuestra vocación y por todo signo de la actuación de Dios en la vida de cada uno de nosotros, en la vida de nuestras comunidades y de toda la Congregación. En este año fueron muchos los signos de la bendición de Dios – no hay forma de contarlos. Sin embargo quisiera evocar por lo menos dos de ellos.

2. Llenos de inmensa alegría, le damos gracias a Dios por el reconocimiento, por parte de la Congregación para las Causas de los Santos, del milagro realizado por intercesión de nuestro fundador, el Honorable Siervo de Dios Padre Estanislao Papczynski. Esto genera la esperanza de su pronta beatificación. Aprovecho la ocasión para anunciar ya desde ahora que desde enero del 2007 iniciaremos en todas las comunidades de marianos en el mundo un Año de Oración por la pronta beatificación del Fundador, que irá unido a la preparación para ese acontecimiento, independientemente de cuando tenga lugar. En otra carta por separado les comunicaré información más detallada sobre este tema. El segundo alegre acontecimiento es la unificación de dos de nuestras provincias del continente americano en una, bajo la advocación de la Santísima Virgen María, Madre de Misericordia. Produce alegría no solamente el hecho de su unificación, porque esta podría ser una cuestión exclusivamente administrativa, sino sobre todo, el don de la unidad que los marianos de Estados Unidos y de Argentina experimentaron durante su primer capítulo. También, por primera vez en la historia, un capítulo congregó delegados de todas las comunidades de marianos de estos países. Uniéndonos espiritualmente hoy con los Hermanos de la nueva provincia, que tienen al Padre Provincial Mark Garrow al frente, oramos para que esta nueva provincia goce de abundantes bendiciones de Dios.

3. Nuestra fiesta también constituye una buena ocasión para reflexionar hacia dónde nos conduce la Providencia Divina. Por eso deseo dirigir la atención de todos los Hermanos hacia las circunstancias especiales que Dios ha preparado para nosotros en esta etapa de la historia y – a la luz de ellas – invitarlos a pensar de qué manera podemos responderle a Dios por esos singulares dones de Su amor.

La Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, inspiración para nuestra vida

4. En primer lugar, contemplemos a la Inmaculada Concepción de María. Su extraordinario privilegio proclama ante todo la primacía absoluta y el gran poder de la gracia Divina, la cual es más grande que el pecado y que todos los poderes de las tinieblas. María, en el misterio de su inmaculada concepción es, ante todo, testigo de la presencia del Dios vivo. Ella jamás concentra la atención sobre sí misma, toda Su vida esta orientada hacia Dios y hacia los asuntos de Él. Auque a diferencia de Ella, nosotros vinimos al mundo afectados por la marca del pecado original y además sobre nosotros pesan nuestros pecados personales, sin embargo, a semejanza de la Madre de Dios, aunque de diferente manera, podemos experimentar la gracia de Dios, poderosa y gratuita. María, en el misterio de su inmaculada concepción experimentó la primacía y la absoluta gratuidad de la gracia de Dios. Nosotros experimentamos lo mismo en el amor misericordioso de Dios hacia nosotros, pecadores. Dios comunicó a María, sin mérito alguno de Ella, el privilegio de la inmaculada concepción. Mientras que a nosotros, sin mérito nuestro alguno, nos comunicó en el Sacramento del Bautismo el don de ser lavados del pecado y de ser adoptados como Sus hijos. Además nos obsequió con la gracia de la vocación religiosa y nuestra vocación de marianos, es más, no deja de manifestarnos Su misericordia en la gracia del perdón que incesantemente derrama sobre nosotros.

5. El misterio de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María es para nosotros un signo de esperanza. Muchos de nosotros encuentra en su trabajo diverso género de dificultades. Sucede que los marianos trabajen en medio de círculos adversos o – lo cual es aún más difícil – indiferentes ante el Evangelio, experimentando oposición o incomprensión. A veces esto conduce a un sentimiento de infructuosidad de los servicios emprendidos. Además de las dificultades exteriores también nos pueden golpear nuestras propias flaquezas o pecados y puede generarse la tentación del desánimo. En esta y semejantes situaciones, el misterio de la Inmaculada Concepción de María es un llamamiento a renovar continuamente en nosotros la fe y la esperanza. Este misterio es un signo de que el dominio del mal y del pecado no es absoluto y de que la última palabra pertenece a Cristo, que es el vencedor del mal en todas sus manifestaciones. El signo de esperanza que es para nosotros María Inmaculada, puede ayudarnos a vencer la tentación del desánimo y del escepticismo frente a las dificultades exteriores e interiores que experimentamos. Es un signo que continuamente nos llama siempre de nuevo a acercarnos a Cristo y a acoger Su amor que transforma toda nuestra vida.

La necesidad de opciones valientes

– el llamamiento del Santo Padre Benedicto XVI

6. El primer mensaje que el Papa Benedicto XVI dirigió por medio de los superiores generales a todas las personas consagradas, merece nuestra máxima atención. Me parece que, en una forma admirable, sus palabras están en armonía con el contenido de la solemnidad que hoy celebramos. El Santo Padre reitera cuál es la esencia y el fundamento de la vocación religiosa. Pero no solamente. Aquél a quien el Espíritu Santo ha confiado hoy la conducción de la Iglesia, advierte a los religiosos de una manera muy firme contra los peligros que los amenazan y los exhorta a un cambio radical de vida.

7. Los animo a una lectura profunda de todo el mensaje. No obstante, permítanme que hoy cite algunos de sus fragmentos;

Los consagrados y las consagradas hoy tienen la tarea de ser testigos de la transfigurante presencia de Dios en un mundo cada vez más desorientado y confuso, un mundo en el que colores difuminados han sustituido a los colores claros y nítidos. Ser capaces de ver nuestro tiempo con la mirada de la fe significa poder mirar al hombre, el mundo y la historia a la luz de Cristo crucificado y resucitado, la única estrella capaz de orientar al hombre (...).

En los últimos años se ha comprendido la vida consagrada con un espíritu más evangélico (...); pero no podemos ignorar que algunas opciones concretas no han presentado al mundo el rostro auténtico y vivificante de Cristo. De hecho, la cultura secularizada ha penetrado en la mente y en el corazón de no pocos consagrados, que la entienden como una forma de acceso a la modernidad y una modalidad de acercamiento al mundo contemporáneo. La consecuencia es que, juntamente con un indudable impulso generoso, capaz de testimonio y de entrega total, la vida consagrada experimenta hoy la insidia de la mediocridad, del aburguesamiento y de la mentalidad consumista. En el evangelio, Jesús nos advirtió que existen dos caminos: uno es el camino estrecho, que lleva a la vida; y otro es el camino ancho que lleva a la perdición (cf. Mt 7, 13-14). La verdadera alternativa es, y será siempre, la aceptación del Dios vivo mediante el servicio obediente por fe, o el rechazo de Dios. Así pues, una condición previa al seguimiento de Cristo es la renuncia, el desprendimiento de todo lo que no es él. El Señor quiere hombres y mujeres libres, no vinculados, capaces de abandonarlo todo para seguirlo y encontrar sólo en él su propio todo. Hacen falta opciones valientes, tanto a nivel personal como comunitario, que impriman una nueva disciplina en la vida de las personas consagradas y las lleven a redescubrir la dimensión totalizante de la sequela Christi.

8. ¿Acaso las palabras del Santo Padre Benedicto XVI no hablan de nuestra realidad como marianos hoy? No tengo dudas de que lo que domina en nuestra vida sea la entrega a Dios y la fidelidad. Sin embargo, sería un síntoma de mala voluntad o de ceguera el no advertir muchos fenómenos inquietantes mencionados por el Santo Padre. Da qué pensar el hecho de que, en su discurso dirigido a los religiosos, el Papa evoque la imagen de dos caminos: uno angosto que conduce a la vida y uno ancho que conduce a la perdición. Esto nos hace conscientes de que nadie, ni siquiera un religioso, tiene garantizada la salvación, si no sigue a Cristo en forma radical, conforme a lo que profesó con sus votos.

Dones especiales de Dios misericordioso para nuestra renovación

9. Al considerar lo que debería llegar a ser una prioridad para la Congregación durante la cadencia de esta Administración, además del llamamiento del Santo Padre, llaman también la atención una serie de acontecimientos de importante significado para nuestra vida. Son estos los siguientes: 1) La 250 anuario de la muerte del Honorable Siervo de Dios Padre Kazimierz Wyszynski. Por el amor que tenía él por el Padre Estanislao, a través del inicio de su proceso de beatificación y la radical puesta en práctica de las indicaciones que el Fundador dejó a los marianos, el Padre Kazimierz contribuyó al desarrollo de la Congregación y a su expansión misionera en un momento en que la comunidad estaba experimentando una seria crisis; 2) la beatificación de nuestro Fundador, el Padre Estanislao Papczynski, esperada por más de 300 años. Los preparativos preliminares para este acontecimiento histórico mostraron que la persona del Fundador y sus escritos son muy poco conocidos en la Congregación; 3) el centenario de la renovación de la Congregación realizada por el beato Jorge Matulaitis -Matulewicz. Gracias a la reforma de hace 100 años, no solamente fue salvada la obra del Padre Papczynski sino que además fue adaptada a nuevas condiciones y enriquecida con nuevos elementos del carisma – adquirió un nuevo impulso para su desarrollo.

10. Creo que estos acontecimientos son un don de Dios misericordioso para nosotros hoy y que van acompañados de la promesa de una gracia excepcional para la renovación de cada uno de nosotros y de toda la Congregación. Creo también que Dios llevará a cabo Su promesa, no en consideración a nuestros méritos, sino en consideración a Su amor por nosotros. Este amor alguna vez movió al Padre Estanislao a fundar nuestra orden. Este mismo amor movió al Padre Jorge Matulaitis-Matulewicz a salvar milagrosamente y a renovar nuestra familia religiosa. Este amor se sirve hoy del Santo Padre Benedicto XVI para, por medio de despertar nuestras conciencias, ayudarnos a la conversión y a la renovación de la gracia de la vocación religiosa. Creo que este amor quiere hoy renovarnos a cada uno de nosotros y a toda nuestra comunidad en cada dimensión de su vida y apostolado.

Tareas prioritarias para la Congregación

11. En mi opinión, la tarea más importante que se encuentra hoy delante de cada mariano y delante de toda la comunidad se manifiesta como la necesidad de dar una generosa respuesta al llamamiento del Santo Padre y a los dones especiales de la gracia con los que Dios nos obsequia en esta etapa de la historia. Un ejemplo para nosotros es el icono de María en la escena de la Anunciación. Queremos reconocer el kairos particular de cada uno de nosotros y de toda la Congregación y responder a él. La respuesta de cada Hermano tiene al mismo tiempo un carácter muy personal y comunitario, porque ese es el carácter de la vida religiosa. En esto nos puede ser de ayuda:

a) Adoptar la actitud espiritual apropiada. Cada mariano está invitado a suscitar en sí mismo el deseo de acoger de la forma más perfecta las gracias con las que Dios desea obsequiarnos a cada uno de nosotros y a toda la comunidad en ocasión de la beatificación del Padre Fundador y del centenario de la renovación de la Congregación. Que este deseo vaya acompañado de la fe y de la confianza de que Dios, en Su misericordia, puede realizar Su plan a pesar de que somos débiles y pecadores. Todos los Hermanos están invitados a esta confianza, pero especialmente aquellos que se sienten especialmente débiles, esclavizados por el pecado, aquellos que experimentan una crisis en su vocación; pero también aquellos a quienes les parece que son “perfectos”, mientras que en la realidad pueden estar cerrados a la actuación del Dios vivo en su vida.

b) Cooperación con la gracia a través de opciones y acciones concretas. Los dones excepcionales de la gracia de Dios exigen respuestas generosas. Cada mariano y cada comunidad está invitada a responder a la recomendación del Santo Padre y a realizar “opciones valientes que impriman una nueva disciplina” en la vida de cada uno de nosotros y de toda la Congregación. Se trata de que nos asemejemos cada vez más perfectamente a Cristo por medio de la fidelidad a los votos y del desprendimiento de todo lo que no conduce a Cristo, de lo que es pecado. Una revisión sincera de vida ha de desenmascarar los indicios de un estilo de vida secularizado y de la mentalidad del mundo, lo cual hace de nuestra vida religiosa una caricatura y debilita la fuerza de nuestro testimonio. La nueva disciplina también ha de consistir en una fidelidad más perfecta a la oración, a las prácticas formativas y ascéticas, tales como: el sacramento de la reconciliación, la Liturgia de las Horas, la meditación diaria, la práctica del examen de conciencia diario y minucioso, así como el examen de conciencia general y, finalmente, la práctica del silencio.

c) Un profundo conocimiento de la persona y del camino de fe de nuestro Fundador, con el fin de entablar con él una relación espiritual personal. Estudiar el carisma fundacional que el Padre Paczynski nos dejó a nosotros, sus hijos espirituales, para después descubrirlo en nosotros mismos y acogerlo como propio. El carisma fundacional tiene en cada mariano su “color” específico. El descubrirlo en uno mismo y el animarlo, fortalecerá en nosotros la identidad mariana y religiosa, pero también, profundizará la pertenencia a la comunidad. Esto a su vez, será fuente de alegría por la vocación y motor de evangelización. Habría que llevar a cabo una reflexión análoga a la reflexión propuesta sobre la persona del Fundador y del “carisma fundacional”, también sobre la persona del Renovador y del “carisma renovador”.

Tareas prioritarias para la Administración General

12. La tarea más importante de la Administración General es ayudar a los Hermanos y a las comunidades de la Congregación a acoger fructuosamente el don de la renovación de cada dimensión de nuestra vida. Para ello ha de servir, entre otros:

a) La animación y coordinación de los preparativos espirituales y organizativos para la beatificación del Padre Fundador y del centenario de la renovación de la Congregación. Serán utilizados, con este fin, sobre todo los medios formativos previstos por las Constituciones: días de recogimiento, retiros, renovaciones, como también, simposios, publicaciones ocasionales etc. En la realización de este proyecto, la Administración se valdrá de la ayuda de personas o grupos creados con ese fin, en estrecha cooperación con los superiores de las provincias y los vicariatos.

b) La realización de una síntesis del carisma mariano indicando sus elementos esenciales y sus implicaciones prácticas para nuestra vida. El análisis de en qué medida, como comunidad y cada uno en forma individual, somos fieles a nuestro carisma: qué elementos se han perdido, se han debilitado o, tal vez, jamás se han percibido. Tengo en mente sobre todo la oración por los difuntos, uno de los objetivos fundamentales asignados a los marianos y que hoy no está lo suficientemente presente en nuestra vida y trabajo. Los frutos del estudio y la reflexión serán incluidos en el documento: “Carisma de la Congregación de Sacerdotes Marianos y su importancia para el mundo contemporáneo”, que servirá como un Instrumentum laboris para nuestro siguiente capítulo general.

c) Determinar las direcciones de desarrollo de la Congregación y su realización. La verificación de las obras apostólicas hasta el presente y las misiones, como también sus estrategias. La renuncia a las obras y misiones que han perdido actualidad o con el fin de dar inicio a nuevas obras, que correspondan más con las necesidades de la Iglesia y con el espíritu de la Congregación. Llevar la Congregación a Asia (India y Filipinas), como un signo de gratitud por la esperada beatificación del Padre Fundador y por el centenario de su renovación. Un mayor empeño de todas las comunidades de la Congregación en la conducción de nuestras obras misioneras.

d) La solicitud por que se conozca, popularice y conserve la herencia mariana. Facilitar las fuentes fundamentales concernientes a nuestra historia, carisma y espiritualidad en los idiomas utilizados en la Congregación. Determinar los principios de funcionamiento y el perfil, como también, la elaboración de un catálogo electrónico de la biblioteca central de la Congregación en Roma. Ordenar y catalogar en forma electrónica el Archivo General de la Congregación.

e) Llevar a cabo la reestructuración de la Congregación. Esto atañe sobre todo a las provincias que constan de un pequeño número de hermanos. Las estructuras organizativas han de ser una ayuda y no un peso, que de forma innecesaria consuman energía y tiempo, además de dificultar el desarrollo. Determinar la ayuda que las respectivas provincias necesitan (personal, administrativa, material), y la ayuda que pueden ofrecer a otros. Fomentar que las comunidades más ricas compartan solidariamente con las más pobres. Revisar la manera de administrar los bienes materiales (de manera competente, esmerada, honesta) para que se aprovechen mejor y más justamente. Esto atañe a las provincias, a los vicariatos y a las respectivas casas religiosas.

13. Las prioridades presentadas son fruto de haber consultado a los superiores de las provincias, vicariatos y a nuestras misiones realizadas en Balsamao el día 25 de octubre del 2005, como también, de la reflexión de la Administración General. Agradezco a todos por su creativa contribución. Soy consciente de que la realización de estas prioridades será posible gracias a la cooperación por parte de todos los hermanos, especialmente de los superiores mayores. La excelente cooperación recibida por parte de ellos hasta el momento promete bien para el futuro. Confío a la Santísima Virgen, al Padre Fundador y Renovador, la realización de estas prioridades.

Conclusión

14. ¡Queridos Hermanos! En el día de hoy renovamos nuestros votos. Los invito de todo corazón a que vivamos este acto no solamente como una costumbre piadosa y bella sino sobre todo como nuestra respuesta generosa a Dios por Su amor. Renovémoslos con una nueva disposición a seguir a Cristo casto, pobre y obediente, optando por la lógica de Él, que es la lógica de la cruz. Que el acto de hoy, de la renovación de la profesión religiosa, en forma aún más especial, exprese nuestro consentimiento ante Dios, para que Él lleve a cabo el plan de la salvación en la vida de cada uno de nosotros y en nuestra comunidad mariana. Que signifique nuestra disposición a insertarnos en la paradoja evangélica evocada en las palabras del Santo Padre citadas anteriormente, para saber perderlo todo con el fin de encontrarlo todo en Cristo.

Jan Mikolaj Rokosz, MIC
Superior General


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